Suele darse por sentado que la figura del autor es menos interesante para el estudioso del texto literario que para el historiador de la literatura y el cronista de la vida cultural. Sin embargo, existen poemas, ensayos, cuentos y novelas que incluyen de alguna forma una representación de su propio autor, y el hecho mismo de incorporar un retrato escrito de su creador infunde a los textos una especial profundidad, situándolos entre biografía y caricatura, identidad y simulacro, autorretrato y autoficción. En el ámbito de las literaturas contemporáneas de México y España, el fenómeno que Teresa González Arce describe y analiza en este libro va de Cernuda y Talens a Marsé y Landero; de Argullol y Vila-Matas a Muñoz Molina y Martínez de Pisón; de Abenshushan, Carranza y Luiselli a Esquinca y Amara. En palabras de su autora, “este libro busca hacer evidente el proceso hermenéutico que ha dado lugar a las obras literarias, subrayando las huellas de su diálogo con otros textos y con las tradiciones que hablan a través de ellos”.