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Viajes
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Español
$4.80 - €3.29 versión digital

Siempre soñando caminos
Editorial: El Cid Editor

Graciela Zolezzi Faure

"Siempre soñando caminos" es un libro de viajes escrito en primera persona y tiene dos partes.
En la primera se hace un recorrido testimonial en lenguaje liviano e incluye anécdotas.
En la segunda la autora cambia el enfoque y sobre todo el estilo e introduce otras anécdotas pero, más que su experiencia periodística, en forma de cuentos, poemas y relatos, lo que prioriza es la literatura creativa; la forma, sobre lo testimonial.



FRAGMENTO:

Capítulo IX
MÉXICO

Aquí también tengo un hijo, el mayor. Incluso tengo una nietita mexicana que, debido –sostengo– a que Maximiliano fue rey, temporario pero convencido, ha salido a la rama francesa de nuestra familia: dicen que el ambiente también influye. Atavismo desconcertante para la de su madre de orgullosa ascendencia azteca. Había estado en el Simposio del Instituto Literario y Cultural Hispánico realizado en Los Ángeles, California y, cuando mis compañeros salieron para San Francisco y Las Vegas en el deshago final postrabajo, yo partí para México. Me debo San Francisco pero ni el Golden Gate puede competir con un hijo lejano y su familia. Ya les hablé del Museo de Antropología y mencioné a mis gurúes mexicanos, los mayas. No voy a hablar del México turístico, sí, como hasta ahora, trataré de transferir mis impresiones de este pueblo, con alguna anécdota, algún recuerdo y siempre con esas sensaciones marcando caminos. Porque el viajero es transitorio y sólo eso sabe: que no conocerá mucho ni muy bien, que sólo puede dar a los otros lo que recibió, lo pasajero, aunque esto haya impresionado su sensibilidad y trasmitido su mensaje de encuentro o desacuerdo. Ustedes y yo lo sabemos y no está demás repetirlo acá: un libro de viajes y míos, periodista más temporaria que el turista o por lo menos, más ocupada y que aun así porta la inquisitiva mirada de la profesión, su inagotable curiosidad por el por qué abonada por una sensibilidad de escritora. Balanceen ventajas y desventajas de esta conversación escrita. Como ven, nada de filosofía comparada o reflexiones racionales y profundas. Más bien impresiones, pensamientos, ustedes y yo, viendo un poco la vida de los otros. México y el Zócalo, su plaza principal: Catedral antiquísima, Municipalidad con murales de Rivera que cuentan la historia mexicana, enorme variedad de tianguis, chiquillos que ofrecen a cada paso, danzas y, ya aquí, pegadito nomás a la Catedral, Quetzacoatl y templo. Quetzacoatl, la serpiente, un Dios cruel. Aunque esta vecindad confirma el hecho de que los cristianos edificaron sus templos donde los pueblos nativos ya adoraban, algunas coincidencias resultan interesantes. Guadalupe, la Plaza de las Tres Culturas. La Virgen aparece a Juan Diego en Tepeyac, la colina donde se adoraba a la Luna, el elemento femenino mayor entre las deidades aztecas. La misma imagen impresa en el lienzo que hoy se venera en el Santuario tiene signos aztecas: el lazo negro que señalaba el embarazo de una virgen, la media luna a sus pies, el cielo estrellado, el sol, el ángel con sus plumas atrás que la sostiene... No hubo ninguna dificultad para que fuera aceptada por ellos. Más tardó el Obispo. México me convenció de que el fútbol es un juego americano y que cuando mucho, los ingleses crearon las reglas actuales. En la zona maya hay graderías iguales a las de nuestras canchas rodeando un espacio similar, donde se jugaba a la pelota que iba de hombre a hombre golpeada por su cadera. Eso sí, el final del partido era mucho más definitorio que ascender o descender en la tabla de posiciones: mataban a los que perdían. Muchas de estas cruentas actitudes tienen explicación-significación religiosa y –y esto es opinión– también socio-políticas. En los maravillosos murales de Siqueiros de la Universidad Autónoma de D.F., observamos una estratificación social muy marcada por el ropaje por ejemplo. Cuántos más adornos, riqueza en el plumaje, joyas y vestidos, más altos en la escala social. Y descendiendo, llegamos al desnudo. Este Siqueiros fue para mí un pozo de sorpresas. En primer lugar, la técnica de este trabajo mencionado, no es la pintura sino una de piedras de distintos colores que aún hoy utiliza alguna cultura india. Las piedras no se colorean, son así naturalmente, esto me lleva a que el trabajo, por lo menos en lo de recolección y selección del material, no pudo haber sido realizado por una sola persona. Aquí, como Miguel Ángel en San Pedro, hubo un trabajo de equipo, taller o como lo hayan llamado. Y otra sorpresa con este artista, fue al visitar la casa museo de Trosky en Coyoacán. Por informe escueto del guía, supe que Siqueiros había atentado contra la vida del exiliado. Siqueiros era de línea Stalinista. Estas increíbles «ocupaciones» laterales de un pintor famoso que yo sólo conocía como muralista, se vieron aumentadas por anécdotas de su visita a la Argentina y sus desvelos en casa de Botana, fundador-director de Crítica. En ella dejó, además de otro mural, su mujer que decidió quedarse con el dueño de casa. Coyoacán es uno de los barrios más hermosos de D.F.: librerías, iglesias, museos, casas–museos. No sólo el que termino de mencionar, está allí también la casa que habitaron Frida Kalo y Diego Rivera, donde hasta la cerámica de uso diario, fue hecha por ellos y se conserva. Coyoacán tiene su bohemia, su feria, su estilo. Y los jardines acuáticos de Xochimilco, sus coloridas barcazas donde mientras paseas, comes, tomas, te sorprenden mariachis y siempre aquello de que Xochimilco existe desde... no en años, no lo sé en años, no creo que tampoco se sepa con exactitud, pero es obra que los colonizadores encontraron hecha. Ni decir las pirámides, pero para verlas debemos salir de la ciudad e ir hasta Tenochtitlan. Pido perdón por los acentos o mejor dicho, la falta de ellos. Este asunto de la acentuación nauatl nos cuesta un poco porque ellos no tenían agudas y algunas palabras (¿doble acento como los griegos?) nos resultan difíciles de pronunciar. Una de las jurisdicciones de D.F. se llama Tlanepantla ¿no es un destrabalenguas?

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